Tu
dietista - nutricionista debe ser ante todo un o una buena educadora y agente de salud,
cuyo objetivo principal debiera ser ayudar a las personas que lo
deseen a mejorar su salud a corto y largo plazo, obteniendo mayor
calidad de vida. Reeducar a la persona en hábitos alimenticios
y de salud es fundamental a la hora de ejercer su papel. El paciente
debe convertirse en el protagonista activo del proceso, comprendiendo,
valorando y tomando responsabilidad sobre cada paso dado.
La
pérdida de peso
es el motivo más demandado por la sociedad.
Para que un programa de control de peso sea adecuado, debe de perseguir
- a nuestro parecer - dos
metas: la primera la pérdida de peso, y la segunda el aumento
y mantenimiento de pautas de salud que puedan ser medidas y evaluables.
La segunda meta es tanto o más importante que la primera,
y es la que marcará el verdadero éxito del programa.
Si se elige el profesional adecuado se puede conseguir controlar
el peso ganando salud, sin pasar hambre, sin restricción
calórica severa y sin preparados milagrosos. Se debe valorar
el estado anímico/emocional de la persona, su condición
y capacidad física, posibles alteraciones y tratamientos.
Otras
causas
pueden hacernos acudir al nutricionista:
| Encías
sangrantes.
Dolores
osteo-musculares.
Defensas
bajas.
Retención
de líquidos.
Estreñimiento
crónico.
Cálculos.
Estrías,
piel, uñas y cabello débil.
Trastornos
de la menopausia. |
Artrosis
y artritis.
Colesterol,
triglicéridos y arterioesclerosis.
Osteopenia
y osteoporosis.
Reflujo
o pirosis.
Dietética
"antiage".
Trastornos
en la alimentación.
Etc. |