Hasta
el 90% de nuestro tiempo lo pasamos habitualmente en espacios
cerrados, ya sea en el hogar o en el lugar de trabajo. Además
un número cada vez mayor de personas hacen de su vivienda
su lugar habitual de trabajo, convirtiéndolo en su oficina.
En estos ambientes cerrados, la calidad del aire no tiene por
qué estar asegurada y pueden surgir problemas. Estos problemas
tienen varias denominaciones: "Síndrome del edificio
enfermo" o "Síndrome de la oficina enferma"
cuando al espacio de trabajo se refiere.
Tipos
de edificio enfermo
La OMS diferencia
entre dos tipos de edificio enfermo:
- Edificios que permanecen permanentemente
enfermos.
- Edificios
que podemos considerar como temporalmente
enfermos, en los que se incluyen los edificios nuevos o
los recientemente remodelados, en estos edificios los síntomas
disminuyen o incluso desaparecen con el tiempo, aproximadamente
en seis meses.
Características
Los edificios
enfermos suelen tener una mala ventilación, común
a todo el edificio aplicando una recirculación del aire,
también pueden tener unas localizaciones inadecuadas de
las tomas de aire, construcciones ligeras, se utilizan demasiados
textiles en el interior (cortinas y moquetas), son edificios herméticos
y las ventanas no pueden abrirse.
Todas estas
características producen una serie de problemas:
- Electricidad estática acumulada.
- Campos electromagnéticos
intensos producidos por el uso y cercanía de aparatos y
sistemas eléctricos.
- Iluminación deficiente, brillo excesivos y destellos,
iluminación con tubos fluorescentes.
- Ruido, tonos puros, infrasonidos.
- Olores producidos por gases y vapores.
- Temperatura elevada.
- Inadecuada renovación de aire.
- Bajo porcentaje de humedad relativa (entre el 20-30 %) o alta
(más del 70 %).
- Ventilación deficiente o nula con acumulación
de CO2 y otros contaminantes químicos
(procedentes de productos de limpieza, tabaco, impresoras, mobiliario,
pinturas, materiales aislantes, fotocopiadoras, etc.)
Podemos mejorar
el espacio a través del uso de plantas:
www.edusa.es/espaciosvivos
Síntomas
Entre los
síntomas caracterizados en
esta afección se encuentran:
- Fatiga y/o decaimiento.
- Picor e irritación de piel, ojos, nariz o garganta.
- Síntomas alérgicos como el lagrimeo o la secreción
nasal.
- Dificultades respiratorias.
- Dolores de cabeza.
- Náuseas.
- Trastornos en el sentido del olfato y del gusto.
- Frecuentes resfriados o afecciones similares.
- Dificultades para la concentración.
- Dermatitis.
- Depresión.
- Insomnio.
- Lipoatrofia.