LA
PIRÁMIDE ALIMENTICIA que
aparece a continuación es una herramienta conocida que nos
indica qué debemos comer en mayor o menor abundancia, y qué
debemos limitar o evitar en nuestras dietas:

La
base de la pirámide
Debe
corresponder con la base de nuestra alimentación. Se compone
de la variedad de cereales integrales (avena, trigo, arroz, quinoa,
mijo, espelta, trigo sarraceno, maíz, centeno, etc.), junto
con las legumbres (lentejas, garbanzos, alubias, soja blanca,
soja verde, altramuces, etc.), que al ser combinadas en la misma
comida nos proporcionan una excelente proteína (las proteínas
de ambos grupos de alimentos por separado son de bajo valor biológico,
pero al mezclar los grupos éstas se complementan suministrándonos
proteínas de alto valor biológico), también
del resto de verduras y hortalizas y fruta fresca (preferiblemente
del tiempo).
La
zona media de la pirámide
Se
compone de carnes, huevos
y lácteos, que deberán presentarse en
detrimento con respecto a los pescados.
Estos últimos son de mejor opción frente a la carne
(mejor digestibilidad, menor porcentaje calórico, grasas
saludables, etc.) El aceite, las especias
y el vino, aun siendo recomendables los consumiremos en cantidades
pequeñas que acompañen a nuestras comidas. En cambio
el embutido, muy arraigado en nuestra
tradición, deberá de ser consumido con mucha moderación
y eligiendo los de mejor calidad. Los aceites vírgenes extras
de primera presión en frío son los de mejor calidad,
guardando las propiedades y nutrientes de origen. El aceite de oliva
es una de las mejores opciones en la mesa, sobre todo si es utilizado
para cocinar a altas temperaturas. Las especias (perejil, orégano,
tomillo, albahaca, etc.) son fuentes importantes de minerales y
vitaminas, proporcionan aroma a los alimentos haciéndolos
más sabrosos, y son buenas sustitutas de la sal.
La
cumbre de la pirámide
Se
compone de aquellos alimentos que hay que reducir de la dieta a
pocas ocasiones, o incluso eliminar. Aquí encontramos
los panes, pastas, arroz y otros cereales
no integrales (hoy en día es
la base de la alimentación de muchas personas, y constituye
un riesgo importante para el cáncer de colon - cada vez más
en aumento -, el sobrepeso y la obesidad), excitantes
como el café, té y refrescos con cafeína
(son notables ladrones de minerales en nuestro
organismo), los dulces y todo aquello
que ha sido endulzado (refrescos y
zumos comerciales, helados, bebidas, yogures, salsas, confitería,
repostería, etc.), y la sal
(no es necesaria añadirla en la dieta
puesto que los alimentos ya tienen el suficiente sodio que necesita
el organismo, incluso sobrante).