Los
alimentos que elijamos a la hora de comprar han de ser lo más
naturales posibles. Evitaremos la presencia de aditivos químicos de síntesis
(colorantes, aromatizantes, espumantes, edulcorantes, conservantes,
potenciadores del sabor, etc.) eligiendo aquellos que menor contenido
tengan. Para reconocer estos aditivos es preciso observar la presencia
en el etiquetado de compuestos tipo "E-390", es decir
la letra "E" seguida de un número. Reduciremos
al máximo aquellos productos procesados donde el refinado
industrial los convierte en alimentos muy distintos a los de su
origen, perdiendo gran cantidad de nutrientes necesarios para nuestra
salud. Siempre que podamos optaremos por los alimentos biológicos
o ecológicos.
¿Qué
son los alimentos biológicos? En el caso de las frutas, legumbres, cereales y demás vegetales
son todos aquellos que han sido cultivados sin productos químicos
de síntesis (fungicidas, pesticidas, insecticidas, acaricidas,
fertilizantes, etc.) y respetando el ciclo fértil del suelo.
En el caso de las carnes, huevos y lácteos son aquellos procedentes
de animales criados en libertad, con espacio suficiente para moverse
y ejercitarse, en contacto con la luz natural, alimentados con alimentos
ecológicos y no transgénicos, respetando su correcto
desarrollo.
En
cuanto al coste, los productos biológicos
resultan más caros que los convencionales. Pero hay que tener
en cuenta que su contenido en nutrientes por unidad de peso es superior
al de los convencionales, cubriendo con ello las necesidades con
menores cantidades. Además mejora la salud de las personas,
con lo que para la economía familiar no resultan tan caros
en definitiva.
Garantía
de biocompra: para asegurarnos de que los alimentos y productos que compramos
son de procedencia ecológica, no basta con que lo indique
el nombre en la etiqueta, deberemos buscar el sello de garantía
que cada comunidad tiene. Ejemplos de algunas comunidades: