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La
cistitis es una infección del tracto urinario inferior
(vejiga y uretra) ocasionada, en un 90% de los casos,
por la bacteria E. coli. que afecta a una de cada cinco
personas, la mayoría mujeres. Una encuesta del
Centro de Investigación sobre Fitoterapia (INFITO)
entre más de 2000 personas revela que el 32 % de
la población había sufrido algún
episodio de cistitis durante el año. Sólo
el 35 % de ellos reconoce que consulta con su farmacéutico
en caso de cistitis. Aunque la mayoría de la población
encuestada desconoce las propiedades del cranberry, el
66 % comenta que está dispuesto a tomarlo para
combatir esta patología.
Aunque la cistitis es una enfermedad que sucede durante
todo el año, el contacto de la zona vaginal con
tejidos húmedos y el cloro, más frecuente
en esta época, puede favorecerla, afirma el doctor
Armando Zuluaga, jefe del Servicio de Urología
del Hospital Clínico de Granada. Además
de la sequedad y la higiene, se recomienda el consumo
de preparados de cranberry de dispensación farmacéutica
como medida preventiva en personas que sufren cistitis
de manera recurrente.
Como
explica la doctora Concha Navarro, catedrática
de Farmacología de la Universidad de Granada y
presidenta de INFITO, "las bacterias responsables
de las infecciones del aparto urinario para actuar tienen
que fijarse en primer lugar sobre el epitelio de las vías
urinarias. El cranberry actúa precisamente evitando
que esas bacterias se fijen en ese epitelio y, por lo
tanto, evitando el proceso infeccioso".
Sin
embargo, no sólo está recomendado para prevenir,
sino también para tratar. "Es una planta desprovista
prácticamente de efectos secundarios y no tiene
descritas interacciones con otros medicamentos, por lo
que puede colaborar junto con la terapia antibiótica
en el tratamiento de una crisis de cistitis apunta el
doctor Javier Haya, presidente de SEGIF. Esta seguridad
del cranberry permite que "pueda ser utilizado sin
problemas en embarazo", añade.
La
dosis recomendada de fruto de cranberry es de 36 mg al
día, que pueden ser tomados como preparados farmacéuticos
(en cápsulas o ampollas) o como zumos (aunque su
gusto es algo amargo). "En la actualidad sabemos
que el cranberry contiene muchos compuestos biológicamente
activos. Hay descritos más de 120, pero son las
proantocianidinas o taninos condensados los responsables
de su actividad en el tracto urinario", comenta la
profesora Navarro.
El
cranberry es el fruto pequeño (de 1 a 2 cm.) y
rojo de la especie Vaccinium macrocarpon, cuyas propiedades
nada tienen que ver con otro tipo de arándanos.
Es autóctono de América y su nombre evolucionó
de Craneberry (baya de grulla), denominación que
le dieron los colonos al asociar la forma de la flor con
el cuello, cabeza y pico de dicha ave. Además de
los usos primitivos como alimento, antiguamente se usaba
para tratar heridas, diarrea y diabetes. Desde hace varias
décadas se utiliza en infecciones urinarias del
tracto inferior aunque ha sido en los últimos años
cuando se ha multiplicado el número de ensayos
clínicos publicados sobre su eficacia.
Otras propiedades:
Diversas
investigaciones preliminares sugieren que las proantocianidinas
del cranberry también pueden impedir la adherencia
de la bacteria Helicobacter pylori a las células
epiteliales del estómago. Esta bacteria es responsable
de más del 90% de las úlceras duodenales
y hasta un 80% de las úlceras gástricas.
Otras investigaciones sobre las proantocianidinas apuntan
a que pueden impedir la adherencia de las bacterias responsables
de la placa dental y la gingivitis en la cavidad oral.
También se estudia su uso contra la arterosclerosis,
debido a sus flavonoides; y en el antienvejecimiento,
al ser uno de los frutos con mayor contenido en antioxidantes.
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