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Lisa
Page y Louise Howard, autoras del estudio, afirman que
el cambio climático resultará crucial para
la aparición de nuevos trastornos mentales a nivel
global, y también afectará a las personas
que sufran enfermedades mentales serias.
Page
y Howard revisaron una serie de estudios recientes realizados
por científicos y relacionados con el impacto potencial
del cambio climático en la salud mental humana.
A partir de esta revisión, las expertas concluyeron
que los efectos más nocivos de esta situación
recaerán en aquellas personas que de antemano padezcan
alguna enfermedad mental seria, pero que también
habrá un incremento de los trastornos mentales
en individuos previamente sanos, de todo el planeta.
Además
alertan de la falta de investigaciones sobre los mecanismos
por los que el cambio climático provoca y potencia
este tipo de trastornos, y de la necesidad de que se realicen
nuevos estudios para que se puedan llevar a cabo políticas
fundamentadas en conocimientos, que permitan afrontar
los problemas que han de llegar.
Las
investigadoras han identificado diversas formas por las
que el cambio climático podría afectar a
la salud mental.
En
primer lugar, los desastres naturales que se están
incrementando como consecuencia del cambio climático,
provocan trastornos psiquiátricos adversos en las
personas que los sufren. Estos trastornos han sido bien
documentados en los estudios sobre las repercusiones de
los desastres naturales, y entre ellos se encuentran el
trastorno por estrés post-traumático, la
depresión severa o los trastornos somatoformes.
Por
otra parte, las necesidades de las personas con enfermedades
mentales crónicas a menudo son pasadas por alto
tras un desastre de esta envergadura, momento en que las
intervenciones psicológicas suelen centrarse en
aquellos individuos que acaban de sufrir un trauma. En
estas situaciones, el riesgo de mortalidad o de empeoramiento
de los enfermos mentales, por tanto, aumenta.
En
tercer lugar, a medida que las temperaturas se incrementan,
las personas con enfermedades mentales son particularmente
vulnerables al peligro de muerte relacionada con el calor.
A esta situación contribuyen la preexistencia de
enfermedades respiratorias o cardiovasculares o el abuso
de sustancias. Además, la cantidad de suicidios
también podría incrementarse a partir de
un umbral de temperatura.
Asimismo,
los expertos prevén que como consecuencia del cambio
climático aparecerán nuevas enfermedades
infecciosas graves. Este hecho también tendrá
un impacto psicológico en la población,
en forma de estrés psicológico, ansiedad
y estrés traumático, advierten Page y Howard.
Howard
y Page concluyen que es urgente que los profesionales
de la salud mental emprendan estudios científicos
sobre este tema. En ellos deberían colaborar diversas
disciplinas como la climatología, la geografía,
la epidemiología ambiental, el urbanismo, la economía
o las infraestructuras. La finalidad: planificar y poner
en práctica los resultados que se obtengan de las
investigaciones.
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