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Los
investigadores evaluaron los efectos del consumo regular
de cantidades bajas de cacao sobre la presión sanguínea.
El ensayo incluyó a 44 adultos de entre 56 y 73
años, 24 mujeres y 20 hombres, que padecían
niveles cercanos a la hipertensión (130/85-139/89)
o hipertensión en fase 1 (140/90-160/100) y no
recibían tratamiento. A los participantes se les
asignó de forma aleatoria a recibir durante 18
semanas o 6,3 gramos al día de chocolate negro
(unas 30 calorías que contienen 30 mg de polifenoles)
o bien chocolate blanco en la misma cantidad pero que
no contenía polifenoles.
Los
investigadores descubrieron que, con respecto a la línea
base, a las 18 semanas el consumo de chocolate negro redujo
la media de presión sistólica en -2,9 (1,6
mm Hg) y la diastólica en -1,9 (1,0 mm Hg) sin
registrar cambios en el peso corporal ni en los niveles
de lípidos o glucosa en plasma. La prevalencia
de la hipertensión bajó de un 86 a un 68
por ciento.
La
presión sanguínea sistólica y la
diastólica se mantuvieron sin cambios a lo largo
del tratamiento entre quienes tomaron el chocolate blanco.
Según los investigadores, aunque la magnitud de
la reducción en la presión sanguínea
fue pequeña los efectos son notables a nivel clínico.
Sobre
una base poblacional se ha estimado que una reducción
de 3 mm Hg en la presión sistólica podría
reducir el riesgo relativo de mortalidad por ictus un
ocho por ciento, de enfermedad arterial coronaria un cinco
por ciento y todos los tipos de mortalidad un cuatro por
ciento.
Los
autores señalan que lo más interesante del
estudio es que pequeñas cantidades del cacao comercial
aportan una posible reducción similar en comparación
con modificaciones en la dieta integrales que han probado
su eficacia para reducir los episodios cardiovasculares.
Con
ello señalan que mientras que cambios generales
en la dieta suelen tener una continuidad limitada a largo
plazo la costumbre de tomar pequeñas cantidades
de chocolate podría ser una modificación
más fácil de adoptar.
Junio
del 2007.
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