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Desde
entonces numerosos estudios científicos y comisiones
de científicos a nivel internacional advierten
de la necesidad de prestar atención a los posibles
efectos en la salud de los campos electromagnéticos
CEM. En septiembre del 2007, la Agencia Europea
de Medio Ambiente (EEA) cuestionó los límites
de exposición actuales a los CEM, incluidos los
emitidos por los sistemas WIFI. De acuerdo con el Grupo
de Trabajo Bioiniciative, el Parlamento Europeo en abril
del 2009 aprobó con la casi unanimidad de sus diputados
(522 votos a favor, 16 en contra) una resolución
donde se solicitaba al Consejo modificar su recomendación
1999/519/CE con el fin de tener en cuenta unas mejores
prácticas nacionales y fijar así unos valores
límites de exposición más exigentes
para el conjunto de los equipos emisores de ondas electromagnéticas
en las frecuencias entre 0,1MHz y 300GHz. Hasta
ahora no se ha hecho nada en la práctica.
"Que
los límites fijados en 1999, no se hayan revisado
todavía es absurdo" dice la Eurodiputada Frédérique
Ríes. Algunos países Europeos son bastante
restrictivos respecto al principio de precaución,
de modo que Bélgica, Polonia, Luxemburgo, Grecia,
Liechtenstein, incluso algunas ciudades como París,
Salzburgo, y últimamente en España Leganés
y otros municipios españoles, van más allá.
En
Salzburgo, de un límite en 0,6 voltios/metro, o
lo que es 0,1 microwatios/cm², ha sido revisado de
nuevo hasta 0,01 microwatios/cm², contra los 41 voltios/m
de la recomendación Europea de 1999, que a pesar
de invitar a los Estados miembros a reducir los límites
de exposición a lo más bajo posible, en
el caso de España se formalizó en un decreto,
en septiembre del 2001 con esos altísimos límites
a 41 voltios, incapaz de soportar por el ser humano en
exposición permanente sin graves daños a
su salud.
Ciertamente,
la Comisión Barroso no ha hecho tan
apenas nada en estos últimos años de su
presidencia, a pesar de que en Europa se ha gastado una
considerable cantidad de dinero en investigación.
En el caso de los principales proyectos, concretamente
el REFLEX, que fue el primero, acabó en dique seco
tras el alumbramiento de sus conclusiones a finales del
2004, cuando se publicó que de los 12 laboratorios
Europeos que habían participado, 11 habían
llegado a la conclusión de que la radiación
de la telefonía móvil, a los límites
de exposición actual, produce modificaciones en
el ADN celular. El impacto fue tal, que aunque los organizadores
de la investigación con el profesor y coordinador
del proyecto Frank Adlkofer a la cabeza, solicitaron ampliar
el presupuesto para estudiar cuales eran los mecanismos
por los que se producía esa modificación
del ADN celular, fuertes presiones al parecer de la industria,
evitaron la continuidad de la investigación, quedando
varada y sin posibilidades de continuar.
En
cuanto al proyecto INTEPHONE de la OMS, cuyas conclusiones
definitivas se van retrasando de forma incomprensible,
los adelantos que se hacen de las mismas por científicos
participantes en la investigación, sugieren que
el uso de teléfonos móviles puede promover
la aparición de ciertos tumores cerebrales. Los
resultados iniciales del estudio INTERPHONE, comenzado
en 1999 por la Agencia Internacional para la Investigación
del Cáncer (IARC) en 13 países industrializados,
sugieren que las personas que han utilizado teléfonos
móviles con regularidad desde hace 10 años
se enfrentan a un mayor riesgo de desarrollar ciertos
tumores.
El
estudio se centra en cuatro tipos de tumores que afectan
al cerebro o las partes de la cabeza alrededor de las
orejas. Cada participante recibió un cuestionario
para participar en una encuesta detallada sobre su uso
de los teléfonos móviles, sus perfiles demográficos,
sean o no utilizadores de otros sistemas de comunicación,
si fumaban, y sobre su historia médica personal
y familiar. En total, se entrevistó mediante un
protocolo común a 2.765 personas con gliomas, 2.425
con meningiomas, 1.121 con neurinomas del acústico
y 400 con cáncer de la glándula parótida,
junto con un grupo control de 7.658 personas.
Para
los gliomas, el cáncer de cerebro para los que
el riesgo de mortalidad, es más alta el estudio
INTERPHONE afirma que la puesta en común
de datos procedentes de los países escandinavos
y el Reino Unido ha identificado un mayor riesgo de desarrollar
este tipo de tumor en el lado de la cabeza utilizados
normalmente para llamar por teléfono. Los
resultados sugieren que tanto la probabilidad de desarrollar
un glioma de los usuarios después de 10 años
es de hasta 60% mayor en los países escandinavos
casi el 100% en Francia y cerca de 120% en Alemania.
Hay
muchos más estudios relevantes, no podemos dejar
de nombrar entre otros la tesis doctoral defendida en
la Universidad Católica de Lovaina UCL (Bélgica)
en junio de 2008 ante un jurado internacional de expertos.
Dirk Adang, supervisado por el Profesor André Vander
Vorst autoridad mundial en el mundo del bioelectromagnétismo
midió el impacto de las ondas electromagnéticas
en cuatro grupos de ratas. Los roedores de tres de estos
grupos se presentaron en un período de 18 meses,
equivalente al 70% de sus vidas, a diferentes niveles
de exposición electromagnética en consonancia
con las normas internacionales. El grupo de control no
fue expuesto.
Dos
conclusiones importantes surgen de este estudio. La primera
se refiere al efecto de la exposición sobre el
sistema inmunitario de las ratas. El análisis de
muestras de sangre llevadas a cabo cada tres meses, según
Dirk Adang señala un aumento de los monocitos,
glóbulos blancos implicados en la eliminación
de cuerpos extraños en el organismo, en las ratas
de los tres grupos expuestos en comparación con
el grupo control. Este hallazgo sugiere que el organismo
responde a la exposición a dosis electromagnéticas
bajas como una agresión exterior. Un segundo resultado
se refiere, y más preocupante a la tasa de mortalidad:
60% de las ratas en los tres grupos expuestos murió
dentro de los tres meses siguientes al final del experimento,
contra 29% en el grupo control.
En
cuanto a las antenas de telefonía, es cierto que
hay pocos estudios realizados a diferencia de los hechos
con los celulares. Realmente la preocupación en
la CE ha sido mayor en cuanto a la incidencia de los celulares
sobre la salud, que las antenas de telefonía, y
desde luego ya va siendo hora de elevar el compromiso,
dado que la exposición a la radiación de
las antenas de telefonía es permanente a diferencia
de la de los móviles. Además, las antenas
de telefonía van acompañadas de radioenlaces
a frecuencias de radar, sin existir mecanismos severos
de control público.
No
obstante, hay varios estudios a destacar realizados por
científicos serios como el Estudio HispanoAustriaco
del posible efecto sobre la salud por la exposición
crónica de Radiofrecuencias provenientes de las
Estaciones Base de Telefonía Móvil: Oberfeld
Gerd, Navarro A. Enrique, Portolés Manuel, Maestu
Ceferino, GomezPerretta Claudio, en España,
Wolf&Wolf en Israel. Un estudio alemán realizado
en Naila (Naila Study): Eger et al., 2004. El estudio
Austríaco, Occup. Environ. Med. 2006; 63;307313
HP Hutter, H Moshammer, P Wallner and M Kundi. University
of Viena. Los trabajos del desaparecido Dr. Santini, y
otras resoluciones científicas independientes que
al parecer, no son suficientes para convencer a los gobiernos
y autoridades sanitarias a extremar el principio de precaución.
Trabajos que podrán encontrar publicados en diferentes
webs, de la que destacaré www.asides.es a través
de la cual se puede conectar con una lista de enlaces
donde encontrarse con información fiable.
Según
cuenta la diputada Frédérique Ries que presentó
en 2009 un contundente informe en el Parlamento Europeo,
dice que con respecto a la industria, hay enormes intereses
en juego. La falta de la publicación definitiva
de INTERPHONE y la falta de coherencia presupuestaria
todavía no se han abordado. Según la Sra.
Ries, asevera que el informe no ha gustado a la industria,
incluso recibió una carta muy agresiva. Llevo 10
años aquí, así he trabajado en temas
polémicos con anterioridad, pero nunca había
recibido una carta tan feroz, matiza.
En
Europa se han producido varias sentencias judiciales a
favor del principio de precaución desde la sentencia
de Frankfurt de 27 de septiembre de 2000, la de Erandio
de junio del 2001, la de 13 de febrero de 2001 de la Audiencia
Provincial de Murcia, la sentencia del Tribunal de Apelación
de Versalles (Francia) de febrero de 2009, donde se reconoce
que las antenas de telefonía son un peligro para
la salud. En la reciente de 25 de diciembre de 2009 del
Tribunal de Brescia (Italia), el juez reconoce el nexo
causal y consiguiente sentencia de invalidez por exposición
profesional a campos electromagnéticos.
En
una entrevista hecha por Antonio F. Muro de la revista
D Salud, al fiscal de Medioambiente de la Comunidad de
Madrid, D. Emilio Valero, en el año 2006, el Fiscal
contestaba: Mire usted, en nuestro país existe
un problema importante de falta de sensibilidad en la
clase política al menos en relación con
el medioambiente y el urbano. A veces hay sensibilidad
a nivel privado, pero no se manifiesta luego en el aparato
de los partidos, en la toma de decisiones. Esa ausencia
de sensibilidad, que a mí me parece asombrosa,
es el problema fundamental que tenemos en la clase política
(fuente: dsalud.com).
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