Según un estudio realizado por la Universidad de Oxford,
suministrar a la población presa una dosis diaria de
vitaminas y minerales podría influir positivamente con
una reducción de los niveles de violencia.
Uno
de los responsables de la investigación, John Stein,
neurofisiólogo de la Universidad de Oxford, afirma que
los ácidos Omega-3, además del zinc y las vitaminas
A,B y D, tienen un papel crucial en la química del cerebro.
De tal manera que se puede probar una relación directa
entre una dieta pobre en vitaminas y minerales y el incremento
de la delincuencia. Y aunque la alimentación no es la
única causa de la violencia, sí es cierto que
puede desencadenar comportamientos impulsivos y violentos.
Basado
en este estudio y financiado por la fundación Wellcome,
el proyecto consistirá en, durante tres años,
cambiar la dieta de un millar de presos -entre los que se encuentran
asesinos- en tres centros penitenciaros diferentes británicos.
La dieta se verá enriquecida con un aporte vitamínico
y mineral extra, ya que según estudios llevados a cabo
tanto en el Reino Unido y Dinamarca estos suplementos nutricionales
ayudan a reducir las agresiones físicas, los robos y
otros delitos entre la población carcelaria.
Algunos
jóvenes presos -de entre 16 y 21 años- recibirán
placebos, mientras que a otros se les administrarán diariamente
más de treinta vitaminas y minerales, además de
una dosis de ácidos omega-3, que en teoría favorecen
la reducción de agresiones y los cambios bruscos de estado
de ánimo.
Experimentos
similares ya se han llevado a cabo en un centro de máxima
seguridad para jóvenes delincuentes en Aylesbury, en
Buckinghamshire. Aquí los presos recibieron una pastilla
diaria con complementos vitamínicos y cometieron un 26%
menos de actos de indisciplina y un 37% por ciento menos de
actos violentos en comparación con el resto de reclusos.
Febrero
del 2008