El
optimismo y una actitud positiva hacia la vida
revisten tanta importancia para la belleza
y la salud como muchos productos cosméticos. Así lo
afirman los expertos de la psicodermatología,
disciplina poco conocida que se practica con éxito desde
hace veinte años en el Hospital General de Viena.
Algunos
dichos como <<no quisiera estar en tu pellejo>> o <<es
de cáscara amarga>>, para describir una carácter
travieso, revelan que la piel es más que la envoltura del
cuerpo, ya que, según la dermatóloga vienesa Ulrike
Mossbacher, se trata del órgano donde la vida psíquica
más se refleja.
La
piel de una persona psíquicamente equilibrada da una impresión
totalmente diferente de una que se halla en una fase depresiva,
explica la experta del consultorio de psicodermatología de
ese hospital a declaraciones para la revista austriaca <<Medizin
Populaer>> (Medicina Popular). Asegura que la armonía
tiene su impacto en la piel, por lo que deberíamos descartar, en lo posible, los pensamientos negativos
para oponerles otros positivos, aunque ello no significa querer
ocultar o camuflar las dificultades y los golpes del destino.
Pero
la repercusión de lo positivo/negativo va más allá
de la piel. Numerosos estudios médicos y científicos
recientes explican que las
células de nuestro organismo "oyen" los mensajes que constantemente emitimos en nuestra psique, y reaccionan en consecuencia.
Si
nos sentimos negativos y nos decimos constantemente que no estamos
bien, que estamos demasiado cansados/as, que no podemos conseguirlo,
etc., no solo nuestro subconsciente escuchará atentamente
sino también las moléculas, las células, los
órganos, adoptando la misma aptitud en una espiral descendente.
Obstruimos
nuestro flujo energético demasiado a menudo mediante mensajes
negativos que perjudican al delicado y uniforme funcionamiento de nuestros
órganos y células. Cuando el cuerpo está en
armonía consigo mismo y con su entorno, nuestro propio flujo
energético actúa preservando un organismo sano. Podemos
crear una respuesta celular y orgánica positiva si nos transmitimos
a nosotros/as mismos/as mensajes afirmativos, positivos, amables
y de calma.
Cada
vez más son los profesionales de la salud, psicología, nutrición, etc., los que tienen en cuenta
la repercusión de lo positivo/negativo en la salud, la recuperación,
el tratamiento y los resultados alcanzados. Recomendar a los y las
pacientes unos sencillos ejercicios de respiración y pensamiento
positivo nada más despertar y al acostarse, puede ser suficiente
para ayudarles notablemente en su proceso hacia la salud y el bienestar.