En
momentos de conflicto, consciente o no, aparece la angustia y ansiedad,
que nos impide vivir de forma saludable. El malestar puede ser continuo
si estos síntomas inciden de forma permanente. Aceptar que
existe un conflicto y evitar pelearse con la angustia o negarla
es respetar el proceso natural hacia la salud.
Al
igual que en cualquier alteración física, en la que
los síntomas pueden intensificarse o bien prolongarse a lo
largo del tiempo y necesitar la ayuda de medicamentos, plantas,
hábitos, manipulaciones, etc., nuestro estado emocional puede
y debe necesitar la ayuda de un proceso
terapéutico. Solemos descuidar las dolencias emocionales,
o buscamos ayuda cuando ya es algo tarde.
Un
proceso terapéutico implica conocerse uno/a mismo/a, abrir los ojos, escuchar activamente, madurar,
ser más consciente y libre en el fluir de la vida.
La
psicoterapia puede ser individual o grupal.
La grupal ejerce un efecto de amplificador
o espejo, desde el cual podemos identificar nuestros conflictos
a través de las demás personas que integran el grupo,
y nos llegan con mayor intensidad,
pudiendo observarlos de forma más objetiva, allanándonos
el terreno para actuar sobre él.
Técnicas
útiles y eficaces empleadas en psicoterapia pueden ser: gestálticas, psicodramáticas,
bioenergéticas, psicoanalíticas, de meditación,
etc.
Garantía
de calidad: a
la hora de acudir a un o una psicoterapeuta será conveniente
que quede acreditada su formación en psicología
y/o medicina, junto con la posible formación complementaria
en psicoterapia, ya sea individual o de grupo.