Una
buena respiración maximiza la toma de oxígeno,
ya sea en reposo, en estado relajado o al hacer ejercicio físico
o esfuerzo físico. El oxígeno es esencial para vivir,
sin él el cuerpo no podría generar energía.
Respirar
durante el ejercicio:
Una
respiración correcta es fundamental en todo ejercicio,
especialmente en el aeróbico, cuando el cuerpo necesita
gran aporte de oxígeno. Éste lo obtenemos al inspirar
y sirve para generar la energía que necesitamos para movernos.
El ritmo respiratorio se acelera cuando se hace ejercicio, aunque
es preciso observar que en cada respiración se debe inspirar
y espirar completamente antes de pasar a las siguiente. La persona
debe intentar respirar profundamente, aunque la respiración
abdominal resulta difícil si no se está en forma.
La
respiración diafragmática-abdominal:
Se recomienda inspirar y espirar por la nariz, llenar los pulmones de modo
que la caja torácica se expanda y el diafragma -el músculo
alargado y en forma de cúpula que separa el tórax
del abdomen- se aplane y desplace hacia abajo. Respirar profundamente
facilita el aporte de oxígeno a todos los tejidos y órganos
del cuerpo, incluido el cerebro.
Mejorar
la respiración:
La
respiración correcta es una habilidad que se puede adquirir.
Las técnicas de yoga pueden ser de gran ayuda, pero también
existen ejercicios más elementales que pueden practicarse
en casa. Una técnica sencilla es la de inspirar contando
hasta tres y espirar contando hasta cuatro, ya que el problema
de muchas personas es que no vacían bien los pulmones cuando
sueltan el aire.